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Historia
 

La pesca en la ciudad de Barcelona, se remonta a los orígenes de la Ciudad, sin embargo, los pescadores y el barrio de la Barceloneta,  o Barriada de la Platja como solían denominarle en aquel tiempo, forman una entrañable unidad, desde su fundación.

La actividad comercial que se desarrolló en Barcelona, durante el siglo XIV, se manifestó en la construcción de grandes templos. El templo de Santa María del Mar, es un ejemplo, sobre su altar central, hoy día, pueden verse sus orígenes; concretamente hay una efigie representativa de una embarcación medieval como reconocimiento a la Cofradía de Pescadores y Marineros de Barcelona.

Hay otras muestras de reconocimiento  en representaciones de cofrades, que pueden verse en el portal mayor, en los capiteles de las columnas de las naves interiores y en los arcos de la fachada. Los cofrades pescadores, también disponían de llaves y podían celebrar reuniones en su interior. Cuando en el año 1328, se terminó la construcción del templo, la mano de obra que aportaron, tanto marinos, como pescadores fue casi tan importante como la de los “bastaixadors” (transportistas de pesos o piedras)


Posteriormente, en 1753 se colocó la primera piedra de lo que sería el Barrio de la Barceloneta, en cuya construcción se ubicó el templo de Sant Miquel del Port, que se convertiría en la sede oficial para las reuniones del Gremio de Pescadores que se trasladaron a la sacristía. El templo ofició la primera ceremonia a finales de septiembre de 1755, poco antes de que quedase inaugurado el barrio según lo establecido, que fue en el mes siguiente, octubre de 1755.
Durante el reinado de Carlos III, en el 1772,  fue instalada la primera Farola del Puerto, la actual Torre del Reloj (Torre del Rellotge), lo que constituyó una novedad para la navegación de la época, por ser una de las primeras del Mediterráneo, convirtiéndose desde entonces en el símbolo fundamental, que identifica tanto al barrio, como al puerto pesquero.

Durante la edad moderna, las instituciones gremiales, sufrieron serios cambios, en su régimen de autonomía y privilegios, debido a los cambios políticos y gobiernos que se iban sucediendo. Entre los años 1700 y 1800, la actividad pesquera de Barcelona, se dividía en tres gremios: el Gremio de Pescadores, el Gremio de Marineros y el Gremio de “Mestres d’Aixa” (constructores de embarcaciones).
El patrimonio del Gremio de Pescadores se limitaba a tres barracas en la playa, que constituían su sede social.

El Gremio, contaba con una cofradía, que se encargaba de los asuntos asistenciales, la cual, se nutria económicamente de las aportaciones de sus miembros en forma de cuotas, aplicadas sobre las ventas del pescado que realizaban. Los fondos recaudados servían para asistir a pescadores enfermos. Llegando incluso a establecer los primeros precedentes de lo que más tarde serían las pensiones de jubilación, ya que los pescadores que por su avanzada edad, no podían ejercer su oficio, percibían una pensión vitalicia derivada de las aportaciones que realizaban el resto de miembros de la organización en activo. También las viudas e hijos menores recibían asistencia económica de ese fondo.
Más tarde el rey Fernando VII, en el año 1827, limitó con una Real Orden, las funciones de los gremios pesqueros y los despojó de sus privilegios, iniciándose el declive de dichas asociaciones.

El “Pòsit de Pescadors”, nueva denominación del colectivo, potenció la creación de cajas de crédito y entidades gestoras, la amplitud de los servicios que prestaba el “Pòsit”, lo convirtió en avanzadilla de lo que luego se generalizó en el resto de gremios de la Ciudad, lo que propició el denominado “Movimiento Cooperativista”, gran exponente del espíritu que marcó la Barcelona de principios del siglo XX.
La Guerra Civil española, y sobre todo los bombardeos centrados en el puerto de Barcelona, acabaron con buena parte de la flota pesquera, su recuperación en el largo período de depresión y pobreza que padeció la Ciudad al terminó de la contienda, fue un ejemplo de constancia y tenacidad.
El General Franco, consciente del valor estratégico del sector pesquero en España, institucionalizó el asociacionismo gremial, y desde el año 1943 fue obligatorio para todos los pescadores y armadores de embarcaciones de pesca, afiliarse a las cofradías de pescadores, inevitablemente ligadas a la Iglesia y al Sindicato Vertical.

No fue hasta el año 1945 cuando fue constituida la actual Cofradía de Pescadores de Barcelona, sus fundadores fueron los pescadores del puerto de Barcelona, que construyeron un edificio social a través de recaudación popular, dicho edificio se construyó en el actual Paseo Joan de Borbó, nº 54 (antes Paseo Nacional), convirtiéndose desde entonces en su sede social, oficinas y administración.
Pese a los avatares de la Historia, y después de los siglos transcurridos desde la creación de la primera asociación de pescadores, prevalece su espíritu, lógicamente adaptado a la actualidad,  ahora la Cofradía de Pescadores de Barcelona, al igual que  el resto de cofradías de pescadores de Cataluña, están bajo la regulación de la Dirección General de Pesca de la Generalitat de Catalunya, y reguladas por la Llei 22/2002 de 12 de julio.

 
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